El veto de la ONU: cinco potencias, un mundo bloqueado
Un mecanismo de 1945 que todavía paraliza al Consejo de Seguridad: ¿podrá sobrevivir al siglo XXI?
Una reliquia de 1945
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fue diseñado sobre las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, cuando a cinco vencedores (Estados Unidos, la Unión Soviética, el Reino Unido, Francia y China) se les concedió el extraordinario poder de vetar cualquier resolución sustantiva. Ochenta años después, ese mecanismo, originalmente destinado a evitar que las grandes potencias se enfrentaran entre sí, es ampliamente visto como un callejón sin salida institucional. Los críticos argumentan que congela las divisiones geopolíticas de 1945 en lugar de abordar las amenazas a la seguridad actuales. Para muchos observadores, la propia arquitectura del Consejo parece ahora fuera de sintonía con un mundo multipolar.
El caso de la reforma
Los defensores del cambio señalan un Consejo que habitualmente no actúa ante atrocidades masivas, emergencias climáticas y guerras importantes. Cuando los miembros permanentes no están de acuerdo, el organismo llega a un punto muerto y poblaciones enteras pagan el precio. Los reformadores sostienen que ampliar la membresía permanente para incluir a potencias emergentes de África, América Latina y el sur de Asia reflejaría el multilateralismo moderno y restauraría la legitimidad de una institución que excluye a más de dos tercios de la humanidad de su máxima cámara de toma de decisiones. Para ellos, la reforma no es un ajuste técnico; es una necesidad moral.
El caso del status quo
Los defensores del sistema actual advierten que eliminar el veto por completo podría paralizar al Consejo por completo. Sin una garantía de que las grandes potencias permanecerán en la mesa de negociaciones, esas potencias pueden simplemente actuar fuera de la ONU, erosionando el frágil consenso para cuya protección se creó el organismo. Algunos analistas también advierten que una enmienda apresurada a la Carta podría abrir una caja de Pandora de reclamos en competencia, debilitando en última instancia las protecciones de la soberanía global. En su opinión, un Consejo imperfecto sigue siendo preferible a ningún Consejo.
Vetos en la era de la crisis
Desde 2022, el Consejo no ha podido actuar con decisión sobre las guerras en Ucrania y Gaza, y los repetidos vetos rusos y estadounidenses han dejado a la ONU en gran medida al margen. Una creciente coalición de estados de potencia media, encabezada por Francia y el Reino Unido, ha comenzado a abstenerse en protesta y a presionar por soluciones procesales. Para muchos diplomáticos, este patrón se ha convertido en una prueba de que sin una mayor rendición de cuentas, el sistema falla precisamente cuando más se necesita. El resultado es una sensación cada vez mayor de que el Consejo está observando, no actuando.
¿Qué viene después?
Una resolución de la Asamblea General de 2024 que exige escaños permanentes para seis nuevos miembros, incluidos dos de África, ha reavivado el debate mundial. Sin embargo, cualquier cambio estructural requiere que las propias potencias adversarias estén de acuerdo, y la historia sugiere que esto es poco probable sin una presión externa significativa. La cuestión definitoria de la diplomacia del siglo XXI sigue siendo si el mundo se conforma con un compromiso incremental o exige una reforma radical. Por ahora, las luces de la cámara permanecen encendidas, pero el silencio entre vetos se hace más fuerte.
اختبر نفسك
-
1El veto de la ONU: cinco potencias, un mundo bloqueado
El caso de la reforma
-
2Los defensores del cambio señalan un Consejo que habitualmente no actúa ante atrocidades masivas, emergencias climáticas y guerras importantes. Cuando los miembros permanentes no están de acuerdo, el organismo llega a un punto muerto y poblaciones enteras pagan el precio. Los reformadores sostienen que ampliar la membresía permanente para incluir a potencias emergentes de África, América Latina y el sur de Asia reflejaría el multilateralismo moderno y restauraría la legitimidad de una institución que excluye a más de dos tercios de la humanidad de su máxima cámara de toma de decisiones. Para ellos, la reforma no es un ajuste técnico; es una necesidad moral.
¿Qué viene después?
-
3Una resolución de la Asamblea General de 2024 que exige escaños permanentes para seis nuevos miembros, incluidos dos de África, ha reavivado el debate mundial. Sin embargo, cualquier cambio estructural requiere que las propias potencias adversarias estén de acuerdo, y la historia sugiere que esto es poco probable sin una presión externa significativa. La cuestión definitoria de la diplomacia del siglo XXI sigue siendo si el mundo se conforma con un compromiso incremental o exige una reforma radical. Por ahora, las luces de la cámara permanecen encendidas, pero el silencio entre vetos se hace más fuerte.
Cuando un miembro permanente decide __________ en lugar de votar sí, el resultado suele ser una protesta simbólica.
-
4Los críticos dicen que el Consejo sufre una __________ permanente, sin que se apruebe ninguna resolución importante sobre Ucrania o Gaza.
Rusia y Estados Unidos han utilizado el __________ más que cualquier otro miembro permanente en las últimas décadas.
-
5¿Qué cinco países tienen actualmente poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU?
A estas cinco potencias (las vencedoras de la Segunda Guerra Mundial) se les concedió poder de veto en 1945 y todavía lo mantienen hoy.